The Nothing Window                                ¡Hazte miembro, comenta y pulsa +1 para mejorar el contenido!                                The Nothing Window                                ¡Hazte miembro, comenta y pulsa +1 para mejorar el contenido!                                The Nothing Window

martes, 24 de julio de 2012

El Amor


Es la red que nos impide caer en el vacío, artífice de nuestras alegrías cuando funciona y vertedero de nuestras frustraciones cuando fracasa.
Todos necesitamos amar y sentirnos amados; es el complemento más cercano y el que innatamente tenemos más claro, es el primer objetivo de la ansiedad de nuestra alma, inconscientemente sabemos que algo le falta y que necesitamos compartirla.
Sin el amor nos sentimos abandonados en este mundo y nos da mucho miedo la soledad del alma; sin él, es como vivir en un cementerio con una parcela muy bonita llena de flores.
El amor es esa necesidad innata que nos acelera el pulso, se come la paciencia y la razón, e inmediatamente cuando aflora lo adaptamos a nuestro mundo porque no podemos esperar; lo moldeamos, lo dibujamos y lo ajustamos a nuestras ansiedades antes de escuchar la armonía de su sonido. Esto da lugar a equivocaciones, desengaños, pasiones frustradas y dolor en el alma, pues toca lo más hondo de nuestro ser. Tenemos que aplacar nuestra ansiedad, darnos cuenta de que no podemos dibujarlo, de que ya tiene forma y color, tener la suficiente serenidad para analizar si nos complementa o nos tortura, tenemos que frenar nuestra agonía, mirar el alma ajena y sobre todo hacer lo más difícil, abrir la puerta de nuestro escaparate, mostrar nuestra prendas sin vergüenzas ni tapujos y entrar en la tienda ajena con toda nuestra ropa en las manos, y sólo así podremos ver si suenan las alarmas o combinas tan bien que puedes colgar tu ropa en cualquiera de sus perchas.
Es muy difícil amar sin perdonar, sin aceptar que no ejercemos el control de lo que somos, ya que por desgracia no gobierna siempre el alma y que sólo lo hace cuando el vendido cerebro nos lo permite.
No se puede amar sin conocerte a ti mismo, pues el amor no funciona envuelto en el engaño.
Si consigues conocerte, aceptarte y sobre todo la serenidad de tu alma, estas listo para amar y ser amado, pero esto ha de ser recíproco, pues podemos caer en la avaricia del dominio, en el egoísmo del egocentrismo y en el miedo al abandono, esclavizando al complemento y preocupándonos únicamente de saciar nuestra sed, anulando a nuestro complemento en un ejercicio inconsciente de egoísmo.
El amor sólo funciona cuando ambos colgáis vuestra ropa en el mismo tendedero sin mirar si la ropa es interior o exterior, si esta vieja, nueva o descolorida, sabiendo ver la belleza tanto de los descocidos, remiendos y manchas, como del buen corte y lo inmejorable del estilo. A partir de aquí solo hay algo que superar para que el tendero no ceda y es la libertad individual, hay que ser almas gemelas pero independientes, mundos ajenos que han decidido vivir en la misma órbita, pero libres en su esencia y amos cada uno de su rotación, pues en el momento que nos convirtamos en un agujero negro que se traga a la órbita del planeta gemelo, o alguno de los dos no sea dueño de su propia órbita, el amor se perderá en los confines del universo.
El amor verdadero y duradero no es más que una lucha constante por superarnos, por ser mejores cada día y sobre todo por ser radiantes en nuestra sinceridad, comprensión, sencillez y humildad. El amor bien entendido es la más bonita de las formas de vivir y compartir el camino de la vida.


                         Nacimos juntos y juntos para siempre.
                         Estaremos juntos cuando las alas blancas
                         de la muerte esparzan nuestros días.
                         Si; estaremos juntos en la memoria
                         silenciosa de Dios.
                         Pero dejemos que haya espacios
                         en nuestra cercanía.
                         Y dejemos que los vientos del cielo
                         dancen entre nosotros.
                         Amémonos el uno al otro, pero no hagamos
                         del amor una atadura.
                         Que sea, más bien, un mar movible,
                         entre las costa de nuestras almas.
                         Llenémonos el uno al otro nuestras copas,
                         pero no bebamos de una sola copa.
                         Démonos el uno al otro de nuestro pan,
                         pero no comamos del mismo trozo.
                         Cantemos y bailemos juntos y estemos alegres,
                         pero que cada uno de nosotros sea independiente.




   

No hay comentarios:

Publicar un comentario