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jueves, 17 de enero de 2013

Debo, debo, debo.


Llevo bastante tiempo sin escribir nada, no he tenido mucho tiempo, pero tampoco voy a decir que ese sea el motivo, simplemente es que no me apetecía, no me sentía con fuerzas para buscar otras palabras que dijeran lo mismo una y otra vez, que no quiero vivir en esta civilización desequilibrada e irreflexiva, que no me gusta la gente absolutamente nada, que no sé qué hacer con mi tiempo ya y que estoy harto de hacer las cosas que DEBO hacer porque sino habrá menos hueco para mí aún, que las hago porque hay una bota patrónica y estereotipada dándome patadas en el culo, porque "¿Qué vas a hacer sino?", porque "No vas a tener futuro", o bueno, el mejor motivo de todos, porque "no puedo decepcionar"...qué desilusión sería no convertirme en otro autómata que le siga el rollo a lo que otros quieran para ti, porque otros lo han querido para ellos, y así recorriendo toda la historia como una comedia mediocre, como un montón de mosquitos revoloteando alrededor de una bombilla encendida, lo que no piensan es que yo no lleve puestas las gafas y vea que la bombilla en realidad es un trozo de mierda.

¿Qué vamos a hacer? ¿Seguir repitiendo que todo es un asco hasta que muramos en el lugar del que nos quejamos, sin haber visto todo lo que queríamos ver, y sin haber vivido lo que soñamos que da sentido a la vida? ¿Si la gente dice que se da cuenta, por qué actúa igual? ¿Por qué siento que soy el único? ¿Qué voy a hacer...? ¿Pagar, joderme y matarme estudiando, para joderme y matarme pagando más tarde...? En fin, mejor cerrar el pico, QUE NO SE PUEDE PENSAR ASÍ.


miércoles, 16 de enero de 2013

La Felicidad


La felicidad no es más que congraciarte contigo mismo y conseguir que tu mente sienta una gran empatía por tu corazón, rompiendo la barrera entre lo mundano y lo espiritual.

Vivimos en una sociedad no pensada para el hombre y sus virtudes, muy al contrario está basada en potenciar todas sus miserias, como la envidia, el orgullo, la prepotencia, el egoísmo, la avaricia y el egocentrismo. Cuanto más lejos llevemos estas miserias más felices nos sentiremos, pues seremos más fuertes y más listos que la mayoría. Eso sí, siempre que todos se enteren bien de hasta donde has llegado y de cuál es tu estatus material, pues esto es lo que falsamente te hace feliz. “Si nadie se entera desaparece la felicidad.”

Buscamos desesperadamente la felicidad en el éxito, el dinero, la posesión y en demostrar que somos mejores que el vecino, pero todo esto son simples placebos con los que nos auto medicamos, y que sólo nos aportan aparente felicidad mientras los ingerimos. Luego sólo queda ese vacío que tanto pesa y sentimos la necesidad de proclamar nuestros éxitos, nuestras conquistas, nuestros decorados, para intentar acallarlo y así hacer creer a los demás que está lleno. Es como si tuviéramos en el fondo del estómago una pesada piedra sobre la que revolotean los placebos que no consiguen aligerar su peso, sólo la satisfacción de que los demás no lo noten.

La verdadera felicidad está en el día a día y en los pequeños placeres de la vida. No es necesario ser más que nadie ni ganar grandes sumas de dinero, pues la mayor parte del estado del bienestar, se encuentra en nuestro comportamiento diario y en como pensamos en nosotros y en los demás. Sobre todo la felicidad está en sentirte bien contigo mismo de forma sincera y sin mentiras, todos tenemos algo por lo que sentirnos felices y debemos buscarlo diariamente. La verdadera felicidad es aquella que une tu alma con tu mente, aquella que no necesita que nadie se entere de lo que haces para que te sepa a algo, aquella que no deja piedras en el estómago y que por extensión salpica a los demás.

Tenemos tan perdido el sentido de la felicidad que aunque éste debiera ser natural, tenemos que aprenderlo y ejercitarlo valorando cada día lo que somos, admirando lo que nos rodea, siendo conscientes de nuestra grandeza como individuo y muy humildes de corazón. Lo que necesitamos para conseguirla no es una vida cómoda sino un corazón enamorado de la vida.

Cuando damos cariño y gratitud o nos entregamos a los demás somos más felices que cuando recibimos. Proponte hacer varios actos de amabilidad al día y veras que bien te sientes. Piensa en positivo y valora todos esos pequeños detalles que te rodean cada día y verás cómo se va afianzando tu felicidad.
La auténtica felicidad no se paga con dinero, solo hay que tomarla, pero nos empeñamos en comprar la cara, fría y falsa que nos venden pues no sabemos ser realmente felices, sólo sabemos aparentarlo y nos conformamos con que los demás lo crean, pasando por esta vida sin conocerla y montados en el tren del orgullo. Tenemos que llegar a entender que la felicidad es un trayecto y no un utópico destino.

La felicidad es simplemente querer ser lo que uno es y ser necesitado.









viernes, 4 de enero de 2013

La Nueva Era, ACUARIO


Mucho se ha hablado últimamente del fin del mundo apoyado en distintas y antiguas profecías o predicciones, pero lo realmente cierto en todo esto, es que son distintas interpretaciones realizadas dentro de una época o mentalidad determinada, que reflejan más o menos acertadamente un hecho real que ya está ocurriendo, el cambio de era y la llegada de Acuario que marcará la senda del Hombre en los próximos dos mil años.

Digamos de forma sencilla que somos parte de un universo formado por la interacción de distintas energías, donde todo está estrechamente ligado y donde cualquier cambio en mayor o menor grado afecta al conjunto, cambios que continuamente se están produciendo debido a la variación de las posiciones y movimientos de los cuerpos celestes. Este hecho origina que nuestro planeta se vea afectado de una u otra manera, por la acción de esa energía cambiante al igual que nosotros mismos, pues no somos más que energía manifestada físicamente como todo lo que nos rodea.
Para poder determinar el movimiento de dichos cuerpos celestes y estudiar la forma en la que su estado y cercanía afecta a nuestro planeta, los astrólogos han dividido su movimiento continuo en doce áreas de 2100 años cada una, que completarían lo que denominamos el Gran Año (26.000 años aproximadamente), asignando a cada una de estas doce áreas el nombre de un signo del zodiaco; signos a los que desde la antigüedad se le otorgan las características que creemos definen cada era.
Cada una de estas eras o al menos las que a través de la historia podemos analizar, han traído consigo cambios importantes para la humanidad tanto de actitud como de mentalidad, lo cual, hace parecer cierto que cada una de ellas influye muy activamente en la forma que nos relacionamos, actuamos y evolucionamos.
Si damos por hecho que esto es así, no hay duda que esta nueva era en la que entramos va a originar cambios en nuestras vidas como lo harán las venideras. Pero, ¿Qué cambios?, pues aquí sí que ya no entra la razón, sino la especulación. La opinión generalizada es que entramos en una era de fraternidad, solidaridad y humanización, donde descubriremos muchas verdades y donde emprenderemos el camino para  conectar con nuestra propia esencia, una época de espiritualidad y de encuentro con la energía cósmica que nos forma y a la que pertenecemos. Una era de amor a la libertad y de la igualdad de razas y clases sociales, del pensamiento plural y colectivo, de ayuda al prójimo, del trabajo en equipo y del bien común, logrando una perfecta armonía con nuestro entorno físico y energético.

Quiero creer que esto será realmente así, pues la humanidad ha llegado a un punto donde su camino no tiene otro fin que su propia destrucción y del que ya nos encontramos muy cerca. Ahora bien, y esto es lo más importante, al igual que la energía que recibimos nos afecta, también la que nosotros emitimos afecta al conjunto, de manera que si verdaderamente todos deseamos con todas nuestra fuerzas que esta nueva era sea así, y preparamos nuestras mentes y nuestra voluntad para ello, estaremos propagando una energía tan fuerte e intensa al universo y a nuestro entorno que hará que la nueva era de Acuario, si no es como la creemos; lo sea, pues si todos en conjunto lo queremos y deseamos lo será.
Tenemos que tener en cuenta que una era no entra en su plenitud de la noche al día, pues en sus comienzos se encuentra aún influenciada por la anterior y en su final por la posterior, lo que significa que seguramente nosotros no veremos los verdaderos cambios, pero seremos partícipes de algo muy grande y hermoso, el nacimiento de las bases para la vuelta a la humanización y la espiritualidad de nuestros descendientes y en definitiva del ser humano.

Sólo pido que no desaprovechemos esta oportunidad de mentalización positiva más o menos generalizada, que la transmitamos de palabra y acción tanto como la deseemos interiormente,  para que la unión de nuestras mentes en un único pensamiento y deseo común haga posible el sentido de esta nueva era, ACUARIO.


En este blog dejo para quien quiera descargarlo y profundizar un poco en este tema el libro “LA ERA DE ACUARIO - El nuevo paradigma” de Juan Estadella, del cual he extraído este fragmento:

El lector tiene en su mano la llave que abre la puerta del futuro. La clave para entender y adentrarse sin miedo en un largo camino que la humanidad acaba de emprender y que durará dos mil años. Es un largo viaje para el Hombre, aunque sea un corto camino para el individuo y es una senda que no permite desvíos ni paradas. El signo de los nuevos tiempos, nos empuja ya y nos arrastra cada vez con más fuerza hacia una espiral donde se aceleran los cambios de esta nueva etapa colectiva. Es necesario entender este nuevo paradigma que, a modo de complot cósmico, nos atrapa y nos succiona hacia una gran puerta de entrada, que da paso a los nuevos tiempos, dentro de este macro reloj del tiempo que es la Era astrológica. Ha empezado el gran viaje. En el umbral de un cambio trascendental en la historia del Hombre moderno, vislumbramos ya el leit motiv existencial de las nuevas generaciones, el nuevo camino que se abre al futuro: la Era de Acuario.
Juan Estadella