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martes, 30 de abril de 2013

Dos

"Dicen que a lo largo de nuestra vida tenemos dos grandes amores; uno con el que te casas o vives para siempre, puede que el padre o la madre de tus hijos...Esa persona con la que consigues la compenetración máxima para estar el resto de tu vida junto a ella...

Y dicen que hay un segundo gran amor, una persona que perderéis siempre. Alguien con quien naciste conectado, tan conectado que las fuerzas de la química escapan a la razón y os impedirán, siempre, alcanzar un final feliz. Hasta que cierto día dejaréis de intentarlo... Os rendiréis y buscaréis a esa otra persona que acabaréis encontrando.

Pero os aseguro que no pasaréis ni una sola noche, sin necesitar otro beso suyo, o tan siquiera discutir una vez más....Todos sabéis de quién estoy hablando, porque mientras estábais leyendo esto, os ha venido su nombre a la cabeza.

Os libraréis de él o de ella, dejaréis de sufrir, conseguiréis encontrar la paz (le sustituiréis por la calma), pero os aseguro que no pasará un día en que deseéis que estuviera aquí para perturbaros. Porque, a veces, se desprende más energía discutiendo con alguien a quien amas, que haciendo el amor con alguien a quien aprecias."

Paulo Coelho




martes, 9 de abril de 2013

El Homo Hipócritus

La maldición de ser libre es la esencía particular del corazón de un alma encerrada, pues los mismos que añoran la libertad son los que se espantan al verla. La gente habla de cambios, de colmos, la situación es odiosa para todos, pero no se puede hablar así desde dentro de la propia culpa, como la mayoría de las cosas que hoy importan, esto también tiene el ingrediente maestro, la imagen. Da igual lo que hagas, cualquiera puede ser un revolucionario de pegatina, las bocas hablan y los hechos no cuentan, la ciudad está llena de gente que lo sabe todo sobre qué hay que cambiar, y la vida los cambia tan concentrados en parecer que la están mejorando, porque parecerlo es lo que importa...llamémosle el Homo Hipócritus. Las flores ya no sirven para ligar, ahora la personalidad más hipócrita y enfermiza es el dulce que se intercambia, parecer...es la palabra para lograr todo el éxito que tú quieras alcanzar.

Unos cuantos nos retorcemos en la soledad de mil aspectos, ya que el Homo Hipócritus es el tiburón que más abunda en este océano negro de grandes arrecifes llenos de tiendas. Nosotros somos a los que azotan los sargazos de pesadumbre, las olas que nos empujan y recuerdan que quien desencaje será apartado, mientras los poderes fácticos se limpian el trasero con lo que pensemos... pues eso también forma parte del marketing. Es un holocausto mental, nos están anulando y no solo eso, cada uno piensa que a él no, a él no lo están manejando, y se dará a si mismo las razones de turno...Es el nuevo esquema mental implantado.

Me da igual lo que piensen de mí, tendré que tragar para no decepcionar a los que esperan lo que DEBO hacer, pero todo tiene un límite, y no pienso ser un maniquí más al que le han dado libertad, y le han dicho cómo usarla. No pienso ser un fiel ciudadano ejemplar, un producto ni alguien vergonzoso por lo que piensen los demás. No es rebeldía, señores, no soy un Homo Hipócritus, esto no va de hacerse el alternativo, esto es defender lo que yo llevo dentro y nadie tiene narices de decir.



Os dejo unas imágenes para que los falsos (Homo Hipócritus) repitan una vez más: "AY, QUÉ PENA".






viernes, 5 de abril de 2013

MALOS DE OFICIO

Es triste descubrir que existen malas personas, sobre todo cuando estas acostumbrado a que solo de vez en cuando pasen cerca de ti dejando su tétrico olor.

Cuando sólo has recibido algunas salpicaduras, piensas que ha podido ser un error o un desliz de la naturaleza humana y sólo te produce lástima, mucha lástima.

Pero cuando te topas de frente con malos de verdad y no puedes evitar conocerlos, te inunda  una terrible decepción. En la lotería de la vida te pueden tocar muy diversas cualidades, pero cuando todas se sustentan en la maldad, piensas que eso no te puede tocar, eso se tiene que elegir.

"He conocido a un hombre malo", de los que sólo existían en mi ficción, de esos que estropean el sentido de la humanidad con sólo rozarlos, de esos siempre tan predecibles pues no cambiaran jamás. Cuando lo miro, sólo veo frustración, envidia, complejos, mediocridad  y sobre todo cobardía, mucha cobardía.

 He descubierto que los malos de oficio necesitan rodearse de buenas personas. Personas sin maldad, a las que poder someter, a las que poder asustar y a las que poder dominar, para llenar su triste ego sin darse cuenta que lo único que consiguen es morir cada día.

Los malos de oficio no soportan el crecimiento humano y espiritual de quienes les rodean, pues le recuerdan constantemente la poca integridad moral que poseen y lo enfermizo de sus conductas. Les ahoga la envidia cuando ven que las personas de su entorno son felices con muy poco, que son capaces de sonreírle a la vida y sobre todo ver que pueden vivir en armonía con lo que tienen.

Realmente su maldad nace de su envidia por la vida de los demás, quieren ser superiores y no se asoman ni a la normalidad. Les come la rabia y en su locura necesitan destruir los valores y las conciencias que todos lo días le recuerdan lo míseros que son.

Les gusta azotar a sus victimas, pero cuando éstas forman parte de su entorno y ven que  se le pueden estropear  por que han llegado demasiado lejos, las miman y las curan para mañana tener de nuevo donde castigar.
Son personas a las que el amor, la familia, la sencillez, la comprensión y la humildad le parecen muy poco para saciar el odio por si mismos. Almas vacías y cobardes con una gran pobreza espiritual cuya conciencia sólo sabe aparentar, pues nunca serán nada, sólo una depravación de la realidad.

Tristes almas que lloran su incapacidad, tristes almas a las que nunca nadie querrá, tristes almas que su propio ego se comerá, almas que ni el tiempo recordará.

Si la vida pone alguno en tu camino, convence a tu alma de que el ser humano no es así, trágate la lástima que no merecen y aléjate de tan mísero elemento.
Sólo merecen la ignorancia  que desmonta sus vidas.