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viernes, 21 de marzo de 2014

DENTRO DE MI


Todos nacemos con el derecho y el deber de vivir la vida con mayor o menor acierto y con mejor o peor destreza. A cada paso sufrimos y nos regocijamos con lo que la vida nos ofrece y aceptamos que nada es fácil, y por tanto el reto de sufrir sus penalidades para gozar de su grandeza con mejores o peores armas.

Cuando uno tiene uso de razón ya sabe lo que la vida le ofrece y el coste de la misma, visualizando los futuros posibles y viviendo los presentes inexorables que van construyendo nuestros pilares. A partir de ese momento empieza una odisea cuyo devenir dependerá de nuestro comportamiento y nuestras aptitudes.

Pero que ocurre cuando la vida nos traiciona y nos cuela al enemigo por la puerta de atrás, destrozando nuestras defensas y nuestros proyectos de vida para uno y para los suyos.

Que ocurre ese día en el que descubres que el enemigo vive dentro de ti, esparciéndose como una fría bruma que te consume y te devora física y mentalmente mientras tu mundo se desvanece.

Que ocurre cuando tus defensas se escurren entre imposibles y se te niega el derecho a vivir, porque ese mal decidió que tu vida era suya devorando tus oportunidades.

Que ocurre cuando la palabra CANCER ya no es una estadística en la televisión y pasa a ser un hecho en tu interior, horadando cada día tu derecho a vivir.

Que puedes hacer cuando ya estás tan preso y desarmado como abatido y entregado.

Sólo se puede valorar en todo su ámbito el impacto que el cáncer causa en una persona y a su entorno, cuando esta terrible enfermedad nos golpea mortalmente, atacando tanto a nosotros mismos como a nuestros seres más queridos. 

Son muchas las respuestas que podría dirimir pero no tengo la legitimidad ni el derecho de opinar por quienes la sufren, pero si quiero decir que a esta vida hemos venido a luchar y que nadie debe desfallecer en el intento, hay que plantar siempre cara a las adversidades y luchar por la vida con amor, confianza y mucha entereza, seguros de que al final de una u otra manera habremos vencido orgullosos de haber plantado cara.

No me siento con la legitimidad de opinar por quien lo vive, sólo quiero que reciban mi más sincero aplauso si se han revelado y luchan con dignidad.













1 comentario:

  1. Simplemente... ¡¡Maravilloso mensaje de esperanza!!

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